...Los señuelos con que la sociedad atrae la atención del hombre son cada vez más sofisticados y tienen que ver con la necesidad humana de aplacar su ansiedad. Entrar en ese juego es sencillo, basta dejarse seducir por el reclamo, esa comunicación personalizada que al instante nos reconforta ya que es un reconocimiento explícito de nuestra existencia… ¿Son las tecnologías de la información, en apariencia liberadoras, los barrotes de una nueva forma de jaula?
Cada individuo, como dueño de su destino, decidirá si morder o no el cebo del palangre, si dejarse atrapar y ser engordado en la granja de atunes, o si entrar en el laberinto de la “Encañizada”… y, en última instancia, si escapar de cualquier forma que limite nuestra libertad, porque siempre hay una salida, y esa salida está dentro de cada uno.